Páginas

Archivos

jueves, 12 de agosto de 2010

Chapada a la antigua

Quizás lo habías olvidado, o solo estarías pensando en algún problema que te mantuvo distraído mientras convivías conmigo, que provoco tu falta de caballerosidad.

La velada empezó con la puerta del carro cerrada, con la dudosa desicion de tomar mi mano mientras caminábamos al bar, con esas manos tan tensas y nerviosas que no encajaban con las mías. La platica fluía de manera natural que olvidé aquel incidente; tu cuerpo empezó a sincronizarse con el mio, conectándonos. Las risas y los roces intercambiados fueron precisos, esas miradas picaras de complicidad y el silencio provocaban un revoloteo en mi estomago. Llegó el momento de ordenar las bebidas y tú te ensimismaste, el mesero y yo te veíamos atentos esperando tu respuesta, y después de un momento deduje que seria yo la que pediría y pagaría las cervezas. Un fallido intento tuyo de querer cooperar con la cuenta me hizo recapacitar de la mala imagen que venia concibiéndose en mi mente. Sera para la siguiente. Decidimos ir a la obra teatral que se presentaba aquella noche en el auditorio central, y mi intuición, al ver la fila que se formaba a la entrada del lugar, fue la de aguardar en la hilera mientras tú irías a comprar los boletos de entrada. Tu titubeo de ir solo a la taquilla y tu invitación a acompañarte me confundió ¿Sera acaso que no quiere dejarme sola por un largo tiempo? ¿No le importara no poder alcanzar buenos lugares para ver la función? Yo insistía en que no importaba que te esperara sola, cuando, a mi sorpresa, tu mano me ofreció un billete y la oferta de ser yo la que fuese a la taquilla por los boletos. Acepté. ¿Cual habrá sido el motivo de aquella desicion? Al final de la cita, inseguro me besaste, y tus brazos se acomodaron perfectamente en mi cuerpo, dándole un pequeño espacio a la esperanza.

Aun así, demasiadas ideas cruzaron por mi cabeza queriendo evitar una mala impresión, pero pocas respondían a la duda ¿Sera que los hombres han olvidado una eficaz forma de crearse una buena imagen? Con acciones como abrir la puerta del carro, que conozca tus gustos y ordene por ti, que se ofrezca a pagar la cuenta completa, que te tome delicadamente de la mano... ¿Seré solo yo la que aun gusta de las pequeñas acciones de galantería?