
Y de repente sentí latir de nuevo a mi corazón, como si nunca lo hubiera sentido, esos golpes en el pecho eran continuos y repetitivos, con una misma sinfonía. Pero esto solo lo provoco una pesadilla. Soñé que venias a besarme y adorarme, blasfemando un amor que no habías podido olvidar y el cual no podías aceptar. Y así como llegaste te fuiste, resoplando disculpas tras de ti. Tuve una pesadilla, soñé que venias a romperme el corazón. Cerré los ojos y me aferre a mi almohada. Todo quedo en un sofocado silencio, y el delicado palpitar de mi corazón, tras el paso de la adrenalina, me dejo anestesiada... Dormí como un ángel que se ha separado de su creador, con la esperanza de despertar y volver a estar a su lado.